Neuroeducación: La Relación Cerebro-Enseñanza

Escrito por Belén López Baquero el Jueves, 06 Marzo 2014 Publicado en Neuropsicología Lecturas: 5668

En el artículo anterior que titulaba “Bienvenida a la escuela Neuropsicología”, destacaba la importancia que tiene la formación de los docentes en relación a los procesos neuropsicológicos, ya que aumenta su competencia para estimular el aprendizaje de los alumnos desde un punto de vista neurofuncional.

Neuroeducación: La relación Cerebro-EnseñanzaDicha formación posibilita la introducción de los cambios metodológicos precisos para dar una respuesta educativa ajustada a las características de los alumnos. Además, en el caso de aquéllos que presentan dificultades específicas de aprendizaje, la información recogida en la evaluación neuropsicológica ofrece importante información al docente sobre las funciones cognitivas afectadas y preservadas con el fin de realizar los ajustes metodológicos necesarios.

En este segundo artículo trataré de recoger algunas ideas sobre un tema de interés para el docente de cualquier etapa educativa: la relación entre neurociencia y educación, la relación cerebro-enseñanza. Comienza a ser objeto de debate la potencialidad de la neurociencia para propiciar una reforma de la educación. ¿Puede la neurociencia aportar información relevante sobre cómo enseñar y aprender mejor?

“Hoy se ha levantado un interés, sin apenas precedentes, por cambiar, innovar y mejorar la educación y la enseñanza teniendo como base los conocimientos sobre el cerebro. Interés manifestado de modo explícito por las más destacadas instituciones docentes del mundo y por algunos gobiernos, como es el caso de Estados Unidos”.

Hoy sabemos que la experiencia va moldeando el cerebro del niño y que también existe neuroplasticidad en el adulto; es decir, que nuestras experiencias cambian la propia estructura física del cerebro. Por tanto, podríamos definir la neuroplasticidad como la capacidad de producir cambios en el cerebro, pero no hay que olvidar que esos cambios pueden realizarse en dos sentidos: cambios favorables (adquisición de nuevos aprendizajes) y cambios desfavorables (estrés, procesos degenerativos…).

“Neuroeducación significa no sólo una nueva aproximación a la enseñanza que ayude a potenciar y mejorar habilidades y talentos, sino también, y de modo importante, a detectar déficits en los niños a pie de aula que incapacitan o reducen sus capacidades para leer, escribir, hacer números o aprender una determinada materia. Así como a prevenir, reducir o mitigar todas aquellas consecuencias de vivir en ambientes estresantes y negativos o de constante amenaza, con lo que adquieren hábitos que influyen también de manera negativa en el desarrollo normal de sus cerebros” 2

Neuroeducación: La relación Cerebro-EnseñanzaAl inicio del tercer milenio, gracias a los avances de la ciencia y la tecnología se ha conseguido comprender un poco más el funcionamiento cerebral  y, con ello, conocer aspectos claves para el aprendizaje (emoción, atención, memoria, etc). El neurocientífico Francisco Mora Teruel, basándose en los datos que aporta la investigación científica, habla de  “neuroeducación”, de cómo el cerebro interactúa con el medio que le rodea, de la plasticidad cerebral y de la posibilidad del cerebro de ser modificado por el aprendizaje.

“Aprender y memorizar es eso, cambiar el cableado sináptico del cerebro. Y aprender y memorizar es el proceso que realiza el ser humano desde que nace hasta que muere.  3

El doctor Francisco Mora destaca la importancia delbinomio emoción-cognición, binomio que  considera indisoluble. Sostiene que las emociones son la base más importante sobre la que se sustentan todos los procesos de aprendizaje y memoria y, por tanto, el binomio emoción-cognición ayuda a entender la esencia de lo que es enseñar y aprender.

“La emoción es la energía que mueve el mundo. Su importancia principal radica en que lo que se ve, se oye, se toca, se paladea o se huele, tras ser analizado sin significado emocional alguno por las correspondientes áreas sensoriales específicas de la corteza cerebral, pasa por el filtro del sistema emocional y es allí donde a esas percepciones sensoriales, ya creadas, se las acuña con la etiqueta de bueno o malo, atractivo o rechazable, interesante o soso. Y es después cuando esa información ya coloreada con ese significado emocional, pasa a las áreas de asociación de la corteza cerebral donde se construyen los procesos mentales, de razón y pensamiento, y se elaboran las funciones ejecutivas complejas. Y también pasa al hipocampo, donde se registra la traza mnemónica (de memoria) de lo percibido y aprendido. En otras palabras, los abstractos o ideas, con las que trabajan las cortezas de asociación para crear el pensamiento ya están impregnadas de emoción”. 4

Investigaciones llevadas a cabo tanto en animales como en humanos demuestran que la exposición repetida al estrés o el estrés crónico provoca alteraciones en el cerebro. En el caso de niños con exposición temprana al estrés, queda afectado el desarrollo de muchas regiones del cerebro y aumenta el riesgo de aparición de alguna psicopatología en la edad adulta.

“Durante la infancia, el hipocampo podría ser la región del cerebro que es más vulnerable a los efectos del estrés crónico y provocaría especialmente problemas de aprendizaje y memoria. Por el contrario, en la adolescencia la corteza frontal es la más vulnerable a los efectos del estrés, y las alteraciones asociadas estarían relacionadas con los circuitos de recompensa, consumo de sustancias y autorregulación” 5    

El neuropsiquiatra Daniel J. Siegel y la psicoterapeuta Tina Payne Bryson, explican desde el enfoque del cerebro pleno los nuevos conocimientos científicos sobre cómo está constituído el cerebro infantil y cómo se desarrolla. Destacan la importancia de la integración de las distintas partes del cerebro, cada una con diferentes cometidos, para lograr que funcione adecuadamente, siendo necesaria tanto la integración horizontal como la integración vertical. La integración horizontal se realiza entre el hemisferio izquierdo (lógico, literal, lingüístico, lineal…) y el hemisferio derecho (intuitivo, emocional, creativo, holístico, no verbal, especializado en las imágenes…). La integración vertical se hace entre el cerebro superior o corteza cerebral y el cerebro inferior, constituído por el sistema límbico y el tronco cerebral. Si ambos tipos de integración se realizan adecuadamente todas las partes del cerebro trabajarán conjuntamente de forma coordinada y equilibrada. Ellos proponen doce sencillas estrategias, ilustradas con ejemplos de casos concretos, que permiten a padres y educadores aprovechar las frecuentes situaciones que se producen en la vida cotidiana para moldear el cerebro infantil. La aplicación de esas estrategias permite convertir conflictos y miedos en una oportunidad para integrar el cerebro del niño y ayudarlo a ser una persona afectuosa, responsable y feliz. Muy recomendable la lectura de su libro: “El cerebro del niño” 6

Neuroeducación: La relación Cerebro-EnseñanzaNo quiero concluir este artículo sobre neurociencia y educación sin antes hacer referencia al gran científico y humanista español, Santiago Ramón y Cajal, iniciador de la investigación destinada a esclarecer la complejidad del sistema nervioso central de los vertebrados. La doctora Rita Levi Montalcini, recientemente fallecida, lo definía como “un estudioso dotado de una intuición, una abnegación y una imaginación extraordinaria 7. Hoy podemos afirmar que estas cualidades que su colega italiana destacaba en él son fruto de un cerebro bien integrado. En su concepto de educación, destaca el fomento de la creatividad, aspecto al que actualmente psicólogos y pedagogos conceden gran importancia. Para él, el mayor éxito que puede lograr un educador consiste en “fabricar cerebros originales”. Por eso, Cajal nos dice:

“Hay realmente en la función docente… la grata curiosidad del jardinero que espera ansioso la primavera para reconocer el matiz de la flor sembrada y comprobar la bondad de los métodos de cultivo.

 (…) La educación consiste en automatizar en lo posible y para los pequeños menesteres de la vida, nuestros órganos sensitivos motores, pero liberando al mismo tiempo de imposiciones y rutinas al cerebro, soberano instrumento de acción consciente y de originalidad creadora” 8

NOTAS:

1 Mora Teruel, F. Neuroeducación. Sólo se puede aprender aquello que se ama. Alianza Editorial. Madrid, 2013. Pág. 14

2 Mora Teruel, F. Neuroeducación. Sólo se puede aprender aquello que se ama. Alianza Editorial. Madrid, 2013. Pág. 29

3 Mora Teruel, F. Neuroeducación. Sólo se puede aprender aquello que se ama. Alianza Editorial. Madrid, 2013. Pág. 40

4 Mora Teruel, F. Neuroeducación. Sólo se puede aprender aquello que se ama. Alianza Editorial. Madrid, 2013. Pág. 41-42

5 Tirapu, J. et al. Neuropsicología de la corteza prefrontal y funciones ejecutivas. Viguera. Barcelona, 2012. Pág 183

6 Siegel, DJ y Payne Bryson, T. El cerebro del niño. Alba. Barcelona, 2011

7 Levi-Montalcini, R. Atrévete a saber. Crítica. Barcelona, 2013. Pág. 156

8 Ramón y Cajal, S. Obras Selectas. Austral, Madrid, 2000

Acerca del Autor

Belén López Baquero

Belén López Baquero

  Alumna del Máster de Neuropsicología de la AEPCCC - Año 2013

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